En el último mes todos los problemas intrínsecos de Isabel Pantoja con su hijo mayor han salido a luz desde que éste, decidiera decir basta a la negativa de su madre para poder disfrutar de la herencia que su padre le había dejado al fallecer.

En cuanto Kiko Rivera salió en Telecinco contando todos los contratiempos que han surgido entre ellos a raíz de no querer deshacerse de la finca Cantora pese a que ello les otorgaría una gran liquidez monetaria, han ido emergiendo otras cuestiones nada irrelevante sobre la cantante.

Destapan la verdadera Isabel Pantoja en pleno directo

isabel pantoja
Fuente: Telecinco

Tras que se desvelase los hipotéticos embolados de hipotecas sobre el terreno generados por la artista de copla durante años, asegurando que mantiene deudas incipientes y nada baladís incluso con el fisco español, el programa de Emma García decidió tratar el tema el pasado fin de semana en profundidad.

Aunque Irene Rosales no ha querido contar nada por respeto a su marido y su suegra, y claramente para no verse en medio de un guerra entre ambos, eso no ha sido impedimento para que Viva la Vida siguiera indagando hasta encontrarse cosas que a la madre de Chabelita no le han gustado nada que se sepan.

La hija de un antiguo empleado de la finca aseguró que, durante años Isabel vivió prácticamente a gastos pagados tras alquilar la parte agrícola del lugar, pues le pagaban unos 90.000 €; pero en la actualidad el contrato no está vigente por lo que el gasto medio de luz lo abonaría ella personalmente, cuestión que asciende a 3.000 €.

Tras ello, Laura se aventuró a contar que en más de una ocasión la propia tía de Anabel Pantoja ha solicitado a sus clubs de fans que hagan colectas para que ella no corriese con ese gasto, y José Antonio Avilés dijo lo siguiente:

Yo he visto en redes sociales plataformas enteras montadas para suplirle estos gastos, en cuanto había una factura que pagar todos apoquinaban su parte.

Este relato que parecería un sin sentido cobra cada vez más peso, pues parece que la ex de Julián Muñoz lleva años viviendo de rentas y de la generosidad de otras personas, y ahora que la economía familiar está más apretada, en lugar de vender la casa, decide pedir limosna.